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LUIS VARELA LEZANA por Lic. Gabriela Vargas |
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El acercarnos a la obra de Varela Lezana nos brinda la oportunidad de tomar contacto con un lenguaje que detrás de lo puramente externo, subyace en esencia la expresión plástica pura, aquella que pretende ir más allá de las fronteras de lo sensible para llevarnos a lo universal.
Si bien la obra de Varela traduce un mundo regional plasmado de
paisajes, rostros, bailecitos y personajes que se mezclan con la
realidad tangible, de su obra se desprende una sensualidad plasmada a
través del uso del color, de los ritmos circulares de alguna de sus
composiciones, de la intensidad de las miradas que penetran en nuestro
ser interior.
Una forma muy particular de captar la vida, de manera genuina, y con las propias palabras de Federico Pais, “Con
ese fundamental coraje, con esa trepidante sinceridad se plantó siempre
Varela ante la tela virgen. Sin concesiones, sin melindres, sin
esteticismo artificioso, sin refugios ni retórica barroqueña, sin
escapismos, limpia y pura, cruel o gozosa, lo que Varela ha buscado es
la verdad”
La atmósfera de aires cálidos se inunda con un olor característico,
mezcla de tierra, algarrobos, colores del sol y de luz penetran hasta
lo más profundo de la tela.
Si pretendemos hoy analizar la obra de Varela Lezana desde el punto de
vista del estilo, es innegable el expresionismo que invade su
producción, con raíces impresionistas que se traslucen a través del uso
del color, del tratamiento de las luces y de las sombras.
Ahora bien, desde el punto de vista formal, se da una estructuración
muy clara y precisa no solo de cada una de las formas que se plantean
en las obras sino también de esquema compositivo que facilita el
abordaje plástico. Con un modo caricaturesco exalta los rasgos
sobresalientes de sus personajes que adquieren las más variadas
expresiones tras un exhaustivo estudio de los rostros.
Lejos de intentar aquí un análisis plástico, ya que esto demandaría
mucho tiempo de estudio e investigación, lo que pretendemos es poder
situarnos ante una pintura que ha trascendido dentro de la plástica
catamarqueña, por haber traducido de un modo particular, una forma de
estar en el mundo, con fidelidad a las cosas propias, valorando todo
aquello que nos rodea, cada espacio, cada ser que forma parte de
nuestra historia y que no es más que el mismo lugar del que todos somos
parte.
Lic. Gabriela Vargas
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